La junta amañada. Los personajes de la junta rectora II

La junta amañada. Los personajes de la Junta Rectora en una comunidad de Propietarios de Guadalajara. El Bigotes. Cap. II

CAPITULO II

“EL BIGOTES”

Pasó el verano sin pena ni gloria.

Llegó el frío invierno con sus gélidas temperaturas donde todo seguía su curso en nuestro querido pueblo alcarreño. ¡Como si nada hubiera pasado! Todo en aparente calma: misma Junta Rectora con El Bigotes como director de orquesta y el mismo presidente como su lacayo. Mismo administrador y Don Letrado, especialista en derecho deportivo, regentando los procedimientos monitorios de una comunidad, donde El Bigotes, ordenaba siempre con malas pulgas y un respeto irreverente a Ms. Daisy -secretaria que hacía las veces de esposa sumisa y callada-

Su perversa y malvada naturaleza le respiraba por cada poro de su piel.

El servicio de conserjería, compuesto de 6 hombres de respetable edad, le rendían cuentas a diario: quien hubiese tenido la osadía de indicarle que ese mes su nómina no le cuadraba, o alegado un cúmulo de horas extras ,nocturnidades o días festivos no disfrutados/ remunerados,  se sometía a su sistema dictatorial y se exponía a que le redujeran a una cuarta la remuneración de ese mes, eliminando de un plumazo, un sinfín de conceptos variables y pluses que se había sacado de la manga para tenerlos subyugados a su merced.

Ninguno merecía castigos. Pero de primera mano, uno de los conserjes me llegó a contar compungidamente, que aún reclamando lo que era suyo, se le castigó un invierno a realizar todos los turnos de noche y permanecer en la garita de la entrada de la urbanización con el único pretexto de vigilar quien entraba y salía. Siendo la realidad bien distinta y necesitar de una manta, ofrecida por una entregada esposa, que no podía soportar tal injusticia de ver como su marido tiritaba de frío en una garita sin calefacción en invierno, ni aire acondicionado en verano.

Y esto solo era el aperitivo del plato principal que todos estos hombres, de generoso corazón y vocación de servicio comunitario, temían: un despido fulminante orquestado por El Bigotes. Sin el paso previo de la aprobación en Junta de Propietarios, ni tampoco indemnizaciones por despido en un primer momento.

Quien quisiera cobrar, se enfrentaba casi a la pena capital de tener que ir suplicando clemencia a su Señoría, se gastase un dinero que no tenía en letrados, con el único objetivo de recuperar lo que legítimamente le correspondía por un “despido improcedente”

Obviamente, de todo ello nos fuimos enterando con el tiempo. Al ver que balance tras balance, aparecía un concepto de “liquidación por despido” por importes que cuyo sumatorio ascendía, a la nada despreciable cantidad de 52.206,62€. Es decir, un conserje tras otro sería despedidos, incluso antes de pasar por Junta de Propietarios. Alegando que convocar a una Junta Extraordinaria a dos mil propietarios solo para ello, era costosísimo y que con la aprobación del presidente era más que suficiente.

Aquí un fragmento de un burofax, mostrando la osadía y desfachatez de El Bigotes:

Y ahora lo que nuestros Estatutos indican:

Los azucarillos de café estaban racionados en el último cajón de la mesa de Ms. Daisy. Solo estaba permitido solicitar uno al día…. Cualquiera se tomaba un café (previo pago) de una máquina con sucedáneo de ese oro negro y leche en polvo caduco, sin que hubiese conocido bayeta o limpieza en los años que llevaba instalada en la oficina.

El jabón, papel higiénico o la taza lo podían traer de casa si no querían verse en un apuro en un momento determinado de su jornada laboral o si querían mantener unos mínimos de higiene, que en esa oficina brillaba por su ausencia (con el tiempo encontraríamos galletas de perro y unos sobres para el ardor estomacal junto a los azucarillos. Fue el día que la nueva Junta Rectora se constituyó en esa oficina) ¡Repugnante!

Pasó el invierno, la primavera y llegamos a agosto de 2016, donde nuevamente nos hacen llegar una convocatoria a Junta General Ordinaria (esta vez solo habían tardado 13 meses en convocarla)

Mismo auditorio, misma forma de identificación y los mismos directores de orquesta con El Bigotes como ojeador que no perdía ripio de todo el que entraba, indicando a los conserjes si el propietario en cuestión podía o no votar por estar o no al corriente de pago. Además de ser el escrutinio que determinaba si una delegación de voto aportada por algún vecino, era válido o no.

Terminaban por invalidarlas siempre en las Actas posteriores alegando que no se aportaba una fotocopia del documento de identidad, ni se había presentado dicha delegación por parte de quien delegaba, con un máximo de cuatro días antes de la celebración de la Junta. Mientras que las 195 delegaciones que aportaba el Sr. presidente junta tras junta, entraban hasta la cocina.

Hasta el menos erudito se percataba de que la Ley de Propiedad Horizontal se aplicaba con distinto rasero en función de a quien podía beneficiar y a quien perjudicar o, directamente, ni se contemplaba. Estaba claro que estaba todo orquestado para obtener la reelección otro año más del mismo presidente y su séquito de presencia efímera, pues nunca llegamos a conocer los otros cuatro vocales que cerraban el grupo musical (junta de gobierno).

Todo ello generaba una absoluta indefensión a los vecinos. Quienes veíamos vulnerado nuestro derecho al voto delegado. ¿Qué pasaría con aquel vecino que se levantaba indispuesto la mañana de una junta cualquiera y decidiera darle la delegación de voto a su vecino de puerta para que votara lo que más pudiese convenir?

Según El Bigotes, “no tenía derecho” pues las normas, impuestas por ellos mismos, que nunca se llegaron a aprobar en ninguna Junta de Propietarios, indicaban que solo se podía delegar dicho voto con un máximo de cuatro días de antelación, entregándolo en la oficina comunitaria a cambio de un resguardo que el representante tendría que aportar el día de la Junta.

¿Veis como mantenían el control en todo momento con el voto delegado? De esta manera, El Bigotes sabía con cuantas delegaciones contaba su “hombre de paja” (El Presidente) y cuantas delegaciones traían bajo el brazo el resto de vecinos, los demás nunca sabíamos con cuantos se iba a presentar el presidente. Es decir, si un año aparecían varios vecinos que sumasen 200 delegaciones, corrían el peligro de que, entre estos votos delegados y los pocos presenciales, superasen en número a los que traía el presidente, lo que se traducía en tumbarles todos y cada uno de los puntos del orden del día ¡Incluso la de su reelección!

Por tanto, y al disponer de todos los DNI’s vecinales en el archivo comunitario, éstos podían buscar y “crear” algún voto delegado más a favor del “hombre de paja”, buscando entre parcelas sin construir o vecinos de anciana edad, que sabían que no acudirían a la Junta ni iban a leer el Acta posterior. O mejor, no iban a impugnarlo aún viendo su nombre reflejado en ella.

Ningún vecino se atrevía, hasta entonces, con la impugnación de acuerdos. Por su coste económico y porque tampoco querían postularse como alternativa democrática.

En la Junta de agosto del 2016 no se aprobaron las cuentas porque ni tan siquiera sumaban. Un error garrafal en los saldos sumatorios. Producto de una gestión torticera e ineficaz.

El Bigotes parecía estar más ocupado en tener todo bajo su yugo y darle continuas vueltas de donde podía sacar tajada a los distintos proveedores comunitarios (que tampoco se elegían en junta ni se ratificaban) que al hecho de que el administrador tuviese acceso a toda la información para contabilizar correctamente.

Para la ocasión decidí prestarme voluntaria como interventora, junto a otro vecino, y realizar el recuento de votos delegados que traía el presidente en una carpeta que parecía el Libro de Petete. Ni el uno, ni el otro nos quitaban ojo de encima. Mirando de soslayo cada vez que desechábamos una delegación. Encontrando auténticas incongruencias.

Continuará…

Titánide Temis

Si deseas ver el Capitulo I lo puedes hacer en el siguiente enlace de la página web de Adminfergal:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.